Entre las dos columnas de texto, se muestra majestuosa la palmera de los justos, verde y frondosa, con raíces muy decorativas a la vista. Por el tronco se encarama un hombre con un podón en su mano derecha. El artista ha enmarcado la copa en un recuadro azul, con un fondo ocre lleno de estrellas.
Es uno de los pocos beatos en los que la palmera no tiene frutos, junto con el de Fernando I y doña Sancha.
La palmera puede interpretarse como símbolo de Cristo, de su cruz, hacia el que asciende el alma para recoger sus frutos. San Gregorio Magno compara la vida del justo con una palma, con un lado áspero y desagradable, pero con otro hermoso, que correspondería a la eternidad.
En la versión original de los Comentarios, esta es la única imagen que se aparta del relato apocalíptico.
En los manuscritos del siglo X, la palmera está flanqueada por justos que llevan palmas, mientras que en los más recientes, como este y el de Fernando I, los personajes que aparecen carecen de ellas.
Carlos Miranda García-Tejedor
Doctor en Historia
(Fragmento del libro de estudio Beato de Arroyo)
Entre las dos columnas de texto, se muestra majestuosa la palmera de los justos, verde y frondosa, con raíces muy decorativas a la vista. Por el tronco se encarama un hombre con un podón en su mano derecha. El artista ha enmarcado la copa en un recuadro azul, con un fondo ocre lleno de estrellas.
Es uno de los pocos beatos en los que la palmera no tiene frutos, junto con el de Fernando I y doña Sancha.
La palmera puede interpretarse como símbolo de Cristo, de su cruz, hacia el que asciende el alma para recoger sus frutos. San Gregorio Magno compara la vida del justo con una palma, con un lado áspero y desagradable, pero con otro hermoso, que correspondería a la eternidad.
En la versión original de los Comentarios, esta es la única imagen que se aparta del relato apocalíptico.
En los manuscritos del siglo X, la palmera está flanqueada por justos que llevan palmas, mientras que en los más recientes, como este y el de Fernando I, los personajes que aparecen carecen de ellas.
Carlos Miranda García-Tejedor
Doctor en Historia
(Fragmento del libro de estudio Beato de Arroyo)